viernes, 24 de octubre de 2014

4ta Charla Seguridad

La Cooperación en el trabajo




















Cuando se detienen a pensar durante unos momentos acerca de la prevención de accidentes, posiblemente la primera cosa que  viene a la mente es que es un área en que todo el mundo (alta gerencia, coordinadores, empleados, etc.) trata de conseguir la misma cosa: en pocas palabras, no tener accidentes.

Para obtener un programa efectivo de seguridad y alcanzar este objetivo de “no accidentes”, cualquier empresa, independientemente de su tamaño, tiene que contar con la cooperación total de todo el personal. Hay realmente dos clases diferentes de cooperación que necesitan practicar para conseguir ese objetivo.

La primera clase

La podríamos llamar cooperación de grupo. Esta clase de cooperación tiene que ver con grupos de personas discutiendo o tratando intereses y problemas comunes, y tratando de buscar soluciones y correcciones que satisfagan lo mejor posible a un número mayor de personas. Donde mejor se manifiesta esta forma de trabajar y solucionar problemas en conjunto es en las reuniones.

La segunda clase

La podríamos denominar cooperación individual”. Esta clase de cooperación, consiste en un individuo que trabaje con otros individuos para desarrollar un trabajo de equipo real, con el objeto de conseguir realizar un trabajo bien hecho y realizarlo con eficiencia y seguridad.

La cooperación individual también se podría dividir en dos cosas diferentes: la primera es probablemente la más obvia aprender a trabajar con otros en un trabajo dado. Pudiéramos llamarla trabajo en equipo.

Dos ejemplos de esto son: dar las señales necesarias para que el resto del grupo de trabajo sepa lo que se está haciendo; y asegurarse que el trabajo que uno realiza no es sólo seguro para él mismo, sino que no supone ningún peligro para otra persona.

La segunda parte de esta cooperación individual puede que no sea tan obvia, pero es igualmente importante. La pudiéramos llamar de muchas formas diferentes, como cortesía o consideración hacia otros. Principalmente, es una cuestión de recordar que incluso cuando usted trabaja sólo, en su trabajo designado, hay otras personas que trabajan también allí, y que no está solo, sino que todavía forma parte de un equipo. Todo lo que  hace, o no hace, tiene algún efecto sobre otros.

Cuando trabaja solo y ve una mancha de aceite o agua en el piso y no hace nada para remover ese peligro de resbalón o caída, lo que puede suceder es que la próxima persona que entre al área y no perciba esa condición pudiera resbalar y caerse, causándole la caída una lesión
Puede que usted no limpie el derrame porque estaba demasiado ocupado, porque tenía que ir demasiado lejos a buscar algo o porque "no es mi trabajo limpiar lo que otro derrame", pero eso no cambia que a través de una cooperación individual, usted pudiera haber prevenido el accidente.

Recuerde las siguientes normas simples:

1. Analice completamente el trabajo y sepa con exactitud lo que se va a realizar.

2. Sepa exactamente lo que cada persona deberá realizar y  cómo y cuándo deberá realizarlo, y no cambie el método de trabajo a no ser que haya previamente informado a todos los que forman su grupo.

3. No deje de realizar lo que se espera de usted. Al mismo tiempo, debe tener siempre en cuenta lo que hacen los otros trabajadores y pensar un poquito por ellos. Piense que su seguridad, puede depender en asegurarse que están haciendo exactamente el trabajo que deberían hacer y de la forma en que deberían hacerlo. Esta forma de enfocar el problema es muy parecida a la técnica que en conducción de vehículos se denomina "manejo defensivo".

No deje de pensar en sus compañeros de trabajo, mientras realiza su tarea. Recuerde que ellos trabajan allí también. Si crea un peligro de alguna forma, trate de corregirlo lo antes posible para evitar que alguien se lesione. Y si ve que algo está mal, no lo ignore "porque esa no es mi obligación".

Si no puede corregirse fácilmente, informe lo antes posible y asegúrese que el problema se corrige. Si una tarea particular es demasiado, pida ayuda y devuelva el favor ayudándo a la persona que le ha ayudado, la próxima vez que ella lo necesite. Si todos nosotros practicamos un poco más la cooperación y el trabajo en grupo, se dará un gran paso adelante hacia el mejoramiento de la seguridad de nuestro lugar de trabajo.






















viernes, 17 de octubre de 2014

3era Charla de Seguridad Mes Octubre

Aprender a escuchar




En una entrevista para una importante revista, un periodista preguntó a un Presidente Ejecutivo de una exitosa empresa  ¿Cuál considera usted como la virtud principal que debe tener un jefe?

La respuesta del ejecutivo fue inmediata. “Saber escuchar” y agregó entonces “ser capaz y tener muchas habilidades como profesional de negocios, pero escuchaba muy poco a los demás. En la actualidad, hago todo lo contrario hablo lo justo y lo preciso y escucho a los demás.

¿Qué es saber escuchar?

Precisamente, saber escuchar con respeto e interés en lo que dicen las demás personas, es captar todo lo que dicen los demás.. Es concentrarse en lo que dice el otro y no en nuestros propios argumentos o ideas. Es estar atento a las señales no verbales, a los gestos y al tono de voz. Saber escuchar, significa escuchar con esfuerzo; es no interrumpir al otro, es obligarse a escuchar mientras el otro habla, en vez de preparar en la mente una nueva cantidad de argumentos que conducen siempre a un monólogo absurdo e improductivo.

Saber escuchar, es refrenar la inclinación a siempre hablar más que los demás y a llenar con palabras todos los espacios. Es ser empático para entender lo dijo la otra persona, lo que quiso decir y porqué dijo lo que dijo. Muchas veces sólo es cuchamos lo que se dice, pero no las razones por qué se dice algo.

En este caso, el no saber escuchar conduce inevitablemente a la pérdida del recurso más valioso, que son las ideas, el conocimiento, las aptitudes e incluso el talento de las personas que se derrocha simplemente, porque muchos gerentes no saben escuchar y terminan sólo oyéndose ellos mismos.

 “Por qué fracasan los gerentes” hay una frase muy importante:”Muchos gerentes comparten una debilidad humana muy común, que es la de ser malos oyentes”.

¿”Saben escuchar” a su jefe directo, a la línea de mando en general, a sus compañeros de trabajo? que en muchas ocasiones sus opiniones y consejos son muy valiosos y ayudan a ser mejores.

Si no  han aprendido a escuchar, aún están a tiempo de hacerlo, ya que si no se hace es porque se olvida que la verdadera comunicación descansa en dos partes fundamentales:

Saber hablar y comunicar algo y saber también escuchar

. Esto significa que la comunicación es un proceso con una entrada y una salida para que el proceso tenga éxito y se logren los resultados esperados. En la entrada, tenemos lo que decimos a los demás y en la salida está lo que los demás dicen o nos responden.

La comunicación se construye y se comparte entre un emisor, ustedes y un receptor; las demás personas.

Sin duda, que el aspecto más crítico en el papel de un líder, es la manera y los métodos que utiliza para comunicarse con su gente; y siempre la parte más productiva de su misión son los momentos en los cuales escucha a los demás. Porque para motivar, para persuadir y para conducir eficazmente, hace falta:

“Saber escuchar y la clave para saber escuchar e simplemente ¡querer escuchar a los demás!








viernes, 10 de octubre de 2014

2da Charla Mes Octubre

SU ESTADO DE ANIMO



Mucho se habla de estrés y de los daños que provoca en la salud y el aumento de los riesgos de seguridad que lo acompañan. Es un hecho que alguien que no maneja adecuadamente el estrés tiende a accidentarse con mayor frecuencia y gravedad al igual que sufre de mayores problemas en su salud.

Pero no solamente el estrés aumenta los riesgos a la salud y la seguridad. En general, cualquier estado de ánimo mal manejado es un detonador de los riesgos. Veamos algunos casos que podemos reconocer con solo mirar a nuestro alrededor.

La tristeza

No son pocas las personas que ante una tragedia se hunden en la tristeza. La muerte de un ser querido, la pérdida de un negocio o cualquier otro inconveniente profesional producen tristeza

La alegría extrema

La alegría también tiene sus riesgos. Esto se puede ver casi que a diario en las noticias y desafortunadamente, también en ocasiones con las personas cercanas: El caso típico, son las fiestas de celebración. Un cumpleaños, la celebración de un negocio, la compra de una casa e incluso ganarse la lotería también son ocasión de accidentes. ¿O hay alguien que no haya oído de la tendencia a consumir alcohol en estas fiestas?

Las emociones anteriores, como algunas otras aumentan los riesgos, porque en primer lugar distraen. Una persona que está pensando en otros asuntos diferentes a la máquina que opera, a la obra en la que se encuentra o a la calle que cruza definitivamente aumenta el riesgo de sufrir un accidente o de involucrar a los demás en él. Y por otra parte, muchas personas tienden a anteponer sus sentimientos a su razón ante algunas circunstancias.

Los sentimientos son parte de la naturaleza. De ninguna manera se puede pretender dejar de sentir. Lo importante es tener conciencia de lo que se siente y cómo los sentimientos pueden afectar, para así tomar mayores precauciones, o de ser necesario, detener las actividades, antes de crear un problema mayor.





viernes, 3 de octubre de 2014

1era Charla Mes Octubre

El proceso de aprendizaje de la seguridad no termina nunca





Para un trabajador después de haber permanecido durante muchos años en un mismo puesto sin sufrir ningún accidente laboral, es algo muy común, sentir que ha adquirido mucha experiencia en su trabajo y conoce por lo tanto, bien los elementos, equipos, instalaciones y herramientas que componen su lugar de trabajo, que muchas veces, piensa que no necesita más entrenamiento e instrucciones, “si durante tantos años nada le ha ocurrido.


Si bien es reconocible su gran experiencia de trabajador veterano y su trabajo es muy familiar, hay estudios que demuestran que, los trabajadores más experimentados y antiguos, que nunca tuvieron un accidente del trabajo durante más de veinte años de trabajo, necesitan recordar regularmente lo esencial que es
Trabajar con seguridad.


Hay casos reales de personas que trabajaron durante veinte años o más, sin sufrir un solo accidente, y un día se lesionaron gravemente incluso un mes o una semana antes de su jubilación y de retirarse de la empresa.


Relato de un buen trabajador que había sido seleccionado en una planta, tras muchos años de servicio, para ser ascendido. Su récord de desempeño y responsabilidad no dejaba lugar a dudas, ya que tenía un desempeño excelente.


Se hizo respetar inmediatamente por sus subordinados e incluso por sus superiores. Nadie podía imaginar que ese mismo supervisor podría llegar a violar conscientemente una norma de seguridad en el trabajo, pero al paso del tiempo, ese supervisor experimentado, bien entrenado considerado por sus subordinados como un modelo de de jefe, llegó a cometer un error que fue clasificado como “actuación temeraria e irresponsable”.

En su departamento de trabajo había una máquina que se atascaba con bastante frecuencia. En todas las máquinas del área, había colocado un letrero de precaución que decía: “Atención, parar, desconectar y bloquear la máquina antes de aceitar, limpiar o reparar”. Naturalmente, estaba entendido que si la máquina llegaba a atascarse, había que pararla y desconectarla, bloqueando el interruptor con candado y colocando una tarjeta de advertencia. Pero, con todos los conocimientos y experiencia de años como electromecánico, llegó a creerse, obvia-mente, que podía correr un riesgo innecesario.


Una máquina se atascó y el supervisor que estaba apretado de tiempo para completar una orden de trabajo urgente, hizo caso omiso de lo que decía el letrero de seguridad colocado en la máquina sin desconectarla, ni bloquear el interruptor y ni siquiera detenerla, metió una mano para extraer la pieza que estaba atascada, pero, desgraciadamente, sus dedos fueron atrapados entre unos rodillos, y en pocos segundos su mano quedó totalmente triturada. Le tuvieron que amputar la mano hasta arriba de la muñeca. El supervisor, con una experiencia de años, con sólidos conocimientos de seguridad y siempre respetuoso de la vida humana, desobedeció una norma básica que había enseñado y recalcado en muchas ocasiones a los demás trabajadores. Dejó a un lado, en un momento esencial, toda la sabiduría obtenida a través de todos sus años de servicio en la planta.


Abandonó durante algunos segundos la importancia de la seguridad y de la prevención de los riesgos operacionales, y se accidentó gravemente. Las consecuencias del accidente fueron graves.

¡Y pensar que fue el único accidente que tuvo en su vida laboral de más de 40 años de servicio!

¿Qué por qué hizo lo que hizo?.... no se puede decir, porque él nunca lo dijo. Es muy posible que en un momento de tentación, ante la urgencia, apuro y presión que sintió para completar el trabajo que necesitaba, hiciera algo que quizás no estaba muy convencido de que era algo inseguro, porque quizás lo había hecho muchas veces antes, sin medir las consecuencias, sin importar el peligro y los riesgos, violó una norma y regla de seguridad que advertía las medidas de prevención y de control para actuar con seguridad en la máquina y como consecuencia, perdió su mano derecha para siempre.


Como demuestra el caso de este accidente, pese a toda la experiencia que se pueda tener, pese a la cantidad de años que se trabaje en el mismo puesto de trabajo o en la empresa, pese a todo, somos seres humanos y requerimos de herramientas que nos ayuden a protegernos todos los días, en este caso necesitamos estar siempre alertas sobre los peligros que nos rodean y prevenir el riesgo.


Se necesita recordar que las normas y que las reglas de seguridad vigentes en todas partes de nuestra área de trabajo, a veces en forma de letreros, recuerdan una regla de seguridad que debemos respetar siempre, sin importar la edad, ni los años que llevemos en el área de trabajo, como vemos, un segundo es suficiente para producir un accidente que tengamos que lamentar durante el resto de la vida.


Todos necesitamos recordar las instrucciones, los letreros, señales, las normas y los procedimientos de trabajo seguros que nos ayudan y recuerdan que hagamos un trabajo bien hecho, durante toda nuestra vida laboral. Por mucha experiencia que tengamos, o por años que hayamos trabajado sin tener accidentes, pensemos que el proceso de aprendizaje de la seguridad no termina nunca