miércoles, 16 de abril de 2014

3era Charla Mes Abril






 
 
La actitud es una predisposición aprendida a reaccionar de una u otra forma ante un estímulo determinado. Consiste en una forma de ver la vida y que se expresa a través de conductas específicas.

Una actitud insensata es aquella que se comporta de manera arriesgada, sin considerar los riesgos o haciendo caso omiso de ellos, que es peor, por satisfacer otras necesidades.

Por otro lado, una actitud preventiva es aquella guía moral que mantiene alertas ante los eventuales riesgos de una tarea. Por lo mismo, una persona que no toma precauciones es inmoral frente a sus colegas, a su empresa y hacia sí mismo.

Una actitud preventiva tiene los siguientes fundamentos:
·         “Yo soy el único responsable de lo que me ocurre”

·          “Yo debo velar por mi trabajo seguro y de calidad sin que necesariamente me estén supervisando”


·          “Yo soy ejemplo y promotor de un trabajo ordenado, de calidad y ajustado a las normas”

·          “Nada merece la pena de que ponga en riesgo mi trabajo y mi salud”

¿Los trabajadores son capaces de ver el peligro, de anteponer su seguridad a cualquier otra necesidad?

La tarea de prevenir es de fomentar nuevos hábitos capaces de tapar los huecos de actitudes inseguras y moldear una cultura que se acerque cada día más a la prevención.

“Crear cultura puede sonar un poco rebuscado y quizás prefieran el de “forjar hábitos” pero ambos términos están muy ligados”.

La cultura crea hábitos y los hábitos hacen cultura, resumiendo el hombre nace y vive en una sociedad de la que se alimenta y en la cual construye su mundo incluido su trabajo como una parte muy importante de la cultura en la que está inmerso.

No se puede separar lo aprendido en la vida del ámbito laboral.

Incorporar el valor de la seguridad no es tan difícil, pese a los malos hábitos, porque está unido a una necesidad básica de ser humano. A nadie le gustan los accidentes, las pérdidas de ningún tipo.

En los últimos años la prevención ha evolucionado ha pasado de ser una exigencia legal implantada en el rigor de las sanciones a estar en camino de ser un valor integrado en el ambiente laboral. Está claro que falta camino por recorrer pero ya se ven resultados positivos. Los trabajadores se implican más, en reiteradas ocasiones difunden y controlan las actitudes seguras entre sus compañeros, el empresario es más tolerante de los beneficios y la efectividad que se logra al trabajar con más seguridad.

La prevención debe integrarse en el día a día de la actividad, escolar y laboral, como un auténtico "estilo de vida" y no como una imposición.

¿Qué estrategia general podemos seguir para inducir a la seguridad entre los trabajadores?


En definitiva, si es posible aplicar técnicas que modifiquen el comportamiento del trabajador, pero es una evidencia que no es un trabajo sencillo y prestar atención y desarrollar una correcta estrategia, con el fin de que el proyecto sea “seguro” y consigamos garantizar la seguridad y salud de todos los trabajadores.