Claves
para resolver los conflictos y problemas de las organizaciones
La
fuente del conflicto está, muchas veces, en el pensamiento discordante al
nuestro. “Consideramos
que un problema se ha solucionado cuando lo ha hecho conforme a nuestras expectativas”.
Los cambios continuos a los que se ven
sometidas las organizaciones han provocado que se abra el abanico de conflictos
que pueden darse en una empresa. “Ante cualquier tensión laboral los pasos son:
saber identificar el conflicto; llegar a los procesos subyacentes al problema
y, después, a la acción para convertir las empresas en un lugar más inteligente
que haga al directivo más dueño de su destino.
En un conflicto siempre está en juego la autoestima, asociada a la necesidad de
reconocimiento. “La autoestima es el juicio sobre la misma persona.
En
la práctica, cada conflicto requiere de un determinado modus operandi, ¿qué
puede hacer un líder cuando existe tensión entre dos personas de su equipo?
“Aprovechar que tiene influencia sobre los dos y mediar desde la
autoridad. Siempre
hay que evitar dar la razón a uno u otro y buscar los
puntos de encuentro para que negocien sus diferencias”
Otra
situación común en las organizaciones es la lucha de poder entre los líderes: “El poder es expansivo y, por eso, hay
que ponerle límites. El poder es un recurso escaso y por eso
siempre habrá gente que quiera quitarte la silla. El único remedio para
evitarlo es manejar la información”.
En
conflictos empresariales cuál es el
más difícil de resolver, “El odio entre la familia, que puede
llegar a disolver empresas de larga tradición familiar”. Reivindica la
negociación para solventar las tensiones. Dentro de esa negociación está la
retribución, pero también el desarrollo personal. Además, cree que un buen gestor
de conflictos controla las expectativas y cuida la autoestima de los demás,
aunque advierte de que hay conflictos “que simplemente no tienen solución”.
Tipos de conflicto en las organizaciones
De competitividad: Derivan en una cooperación insuficiente. Que cada
departamento tenga unos objetivos propios es una fuente natural de tensiones.
De roles: Las
posiciones de las personas en las compañías se configuran en roles, y esos
roles contienen expectativas que están muy relacionadas con los conflictos.
Cuando las expectativas no se cumplen, se crea frustración.
De comunicación: El exceso de información (por ejemplo, un correo
con copia a alguien, para que no pueda decir que no estaba al tanto), a veces,
consigue que no se aclare la realidad. Igual de peligroso es falsear la
información y el secretismo.
De poder: Ascender
o rebajar a alguien de categoría, el estilo directivo o incrementar
competencias son algunas de las mayores fuentes de conflictos en las compañías.
Considerando lo anterior, podemos enunciar que
todas las personas adoptamos una postura frente a un conflicto:
a) una postura en la que existe mayor preocupación
por uno mismo en la resolución de conflictos,
b) una postura de preocupación por el otro, en el
proceso de resolución del conflicto.
Distinguir estas dos posiciones frente a la
resolución de un conflicto no implica que una sea más correcta que otra, por el
contrario, dependiendo de la intensidad y características de la situación y
considerando la relación de poder, reciprocidad y expectativas futuras de la
relación entre las partes, las personas se mueven entre estas dos posiciones,
asumiendo algún estilo de resolución.
Teniendo como eje estas dos posturas,
distinguiremos cinco estilos posibles de enfrentar una controversia:
Competitividad, Evitación, Compromiso, Acomodación y Colaboración.













